Apostillas sobre algunas obras de Nobeles Literarios Primera Entrega: García Márquez: De amor y otros Demonios.
García Márquez en su obra de amor y otros demonios juega con distintos
niveles de sexualidad, desde la más extrema y libidinosa, tal
es el caso de Bernarda Cabrera, ex-contrabandista de especies y esposa
de de don Ignacio de Alfaro y Dueñas, quien vive sórdidas escapadas con
el negro Judas Iscariote, rudo protomacho que somete a sus mujeres
arrastrándolas a la perdición y decadencia. La otra mirada la
personifica la una imagen de mayor recato y pudor, inocencia casi
infantil y animal materializada en Sierva Maria de todos los Ángeles, hija de Bernarda y Don Ignacio, víctima del rechazo por parte de sus progenitores.
Apartada del mundo dizque civilizado, producto de un conocimiento temprano de la orfandad, impuesto por la indiferencia,
Sierva Maria se cría con su nodriza Dominga de Adviento bajo las
costumbres de los africanos, con la santería que profesan los esclavos
y es en tal grado una existencia errante e ignorada que
solamente se revela al mundo paterno, cuando es mordida por un perro
rabioso, lo cual no deja de ser en la prosa de Márquez, una metáfora
del apetito e iniciación sexual o al menos, de la germinación hormonal
propia de todo adolescente.
Atendida o medianamente tomada
en consideración por su Padre, no así por Bernarda, al enterarse del
ataque del can, surge una exagerada preocupación que permite observar
al lector, el desarrollo del temperamento de un endeble Segundo Marqués
de Casalduero, a causa de la ficcional enfermedad de esta mujer en
ciernes, la cual nunca muestra síntomas pero que todos a su alrededor
presuponen, lo cual, sumado a la conducta extravagante y
costumbres adquiridas en sus devaneos con el vudú, llega a oídos de
terceros como un escándalo que bombardea las buenas costumbres de esta
Cartagena de Indias dominada por el clero y la represión,
desatando el drama y la consabida moralina castrante, nuevamente
muestras de que la rabia no esta alojada en el cuerpo de la inocente y
salvaje Sierva quien asume todo el tiempo su destino con resignación.
El veneno duerme en la tradición monástica, eversiva, ignorante y
tantas veces mal intencionada y dirigida por las supuestas autoridades
envestidas con el báculo de la ultracorrección. Hay un choque
entre dos culturas y cosmovisiones, la periférica compuesta por el
mundo afro americano y la totalitaria del régimen peninsular. Una
plagada de supersticiones y ritualismos, la otra de dogmas y códigos
draconianos.
El colombiano ganador del Nobel, sin caer en lo recursivo y
pornográfico, propio del folletín, nos muestra extemporalmente un
problema de educación, intolerancia, abuso y olvido que sufren los
menores, todo con un sencillo eje temático, el amor frente a la
sexualidad y su despertar, claro que plagado de su retórica ampulosa y
particular estilo de adjetivar la narración.
Para
desarrollar el tópico, debemos centrarnos en la figura simbólica de la
protagonista, fiera indomable, mitificada como demonio por la Abadesa y
el obispo, portadora de una ira sublime y enajenamiento frente a la
realidad inmediata. Sin embargo todo toma un giro cuando
conoce a Cayetano de Laura, joven formado al alero de la iglesia,
bibliotecario, otro símbolo textual, este representa la frustración y
la mansedumbre de todo apasionamiento, es además una alegoría del
platonismo, al autoproclamarse descendiente de Garcilaso de la Vega,
poeta muerto por el amor de una mujer que sólo deseo lejanamente. E
aquí otra forma de expresión del poder de la sexualidad, su injerencia
en el sino trágico, ya sea por los esquemas mentales que asumimos, pues
Laura es un hombre coaccionado en su voluntad de amar, no se puede
expresar libremente pese a tener más de treinta años por ende ve
desbordado todo su ímpetu en la figura de esta niña de doce que sufre
producto de las ideas exorcistas de un obispado, ciego mecanismo de
control y tortura, gran circunstancia compuesta por mentalidades
oxidadas y fuerzas constrictivas que desde una jerarquía taxativa,
acusan a Laura de aprovecharse de María, razón por la cual lo que pudo
ser, Amor definible como casto y lo más cercano a un idilio
juvenil, termina convertido en muerte por locura y cuidado indefinido
de Leprosos.
Elemento curioso es la presencia de
otros tópicos del ars amandi popular en la literatura, en específico el
del largo cabello de Maria que sigue creciendo en proporciones
descomunales, aún después de muerta, tal como lo profetiza con una
manda a la virgen, Dominga de Adviento, al salvarla de su infausto y
prematuro nacimiento, ella estipula que el cabello de la menor debía crecer hasta descubrir el amor verdadero y en tal medida casarse.
Una especie de símil a lo que ocurre con otra trágica historia, la de
Tristán e Isolda. Leyenda celta, en que una enredadera tozuda nace de
la tumba del juglar hacia la de su amada, hasta abrazarse de forma
indisoluble con una rosa y vid.
La voz de Márquez
demuestra en esta historia, más allá de los fetiches a los que nos
tiene acostumbrados, su preeminencia como una de las más fecundas
prosas de nuestro continente y lengua.
Autor: Daniel Rojas Pachas
Publicado en: Cinosargo
Poeta+arica, poesía+ariqueña, escritor, Daniel+Rojas+Pachas, carrollera, música+histórica, Daniel+Rojas, escritor+ariqueño, escritor+chileno, poeta+chileno



















